19.10.17

4 errores sobre la historia de Cataluña que se repiten

El catedrático de historia de la Universidad de Zaragoza, Guillermo Fatás, dejó ayer este artículo en el diario 20minutos.es que por su interés, más en estas semanas tan complejas, entiendo que debe darse a conocer más, para evitar en la medida de lo posible tantos errores malintencionados sobre la historia de la Corona de Aragón. Os dejo el texto que se puede consultar también aquí.
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Errores comunes sobre la historia de Cataluña. Son numerosos y, a menudo, se trata de tergiversaciones. Fuera de los ambientes nacionalistas, es más frecuente que se deban a mero desconocimiento. He aquí algunos.


1. No hubo 'unión'  de Aragón y Cataluña en el siglo XII. En esa fecha no existía el término Cataluña ni los territorios del rey de Aragón (Ramiro II el Monje) y del conde de Barcelona (Ramón Berenguer IV) tenían fronteras en común. Varios condados que luego se considerarían parte de Cataluña no estaban aún bajo el dominio del conde barcelonés (así, Ampurias, Pallars o Urgel). Ramón Berenguer IV y su joven esposa, la reina aragonesa Petronila, casaron a condición de que el conde no sería rey si tenía descendencia. Su hijo Alfonso II fue el primer soberano común al conjunto. La unión nunca se deshizo y el de conde de Barcelona fue un preciado título entre los muchos que llegó a tener el rey de Aragón, monarca conjunto que fue también, entre otras cosas, rey de Valencia, de Mallorca, de Sicilia, de Nápoles y de Cerdeña.


2. No existió una 'confederación catalano-aragonesa'. El término es anacrónico, nace en 1869 y da una idea equivocada del fenómeno histórico. Una confederación es un pacto político entre estados que democráticamente acuerdan cierto grado de unión entre iguales. El pacto del rey de Aragón y el conde barcelonés va de arriba abajo, no a la inversa. La boda de Petronila y Ramón Berenguer IV en 1150 no tiene nada de confederal: es un pacto entre príncipes que unen dos familias para que resulte una sola que ejercerá la soberanía. En este caso, el conde acepta literalmente al rey como "rey, señor y padre". Se convierte, pues, en súbdito, vasallo e hijo del rey de Aragón y por eso murió sin titularse rey. 'Corona del Reino de Aragón' es término usado por Jaime I (siglo XIII). La voz 'Corona de Aragón', finalmente, será usada por los reyes para denominar el conjunto de sus soberanías, que forman una composite monarchy; en expresión del siglo XVI, una respublica regnorum et terrarum. Cataluña siempre fue parte de la Corona de Aragón, pero no del reino aragonés.


3. La ‘Generalitat’, como se llama en Cataluña y en Valencia, existe igualmente en Aragón con el nombre de Diputación General. Los respectivos gobiernos autonómicos han recuperado este nombre histórico. Se origina en los tres territorios al mismo tiempo, en 1362, en una de las reuniones de Cortes Generales de la Corona (aragoneses, valencianos y catalanes más baleares), que se celebraban siempre en suelo aragonés. El rey Pedro IV consigue la aprobación de un impuesto 'general' aduanero, sin exenciones, que originariamente fue del 5% del valor del producto. Y las respectivas cortes designan 'diputaciones del general' para que se encarguen de la correcta recaudación. Estos órganos se consolidan, en diversos grados y momentos, como autoridades permanentes y van ganando competencias funcionales: en Cataluña sucede en 1413, cinco años después en Valencia, y en Aragón, en 1436.

4. Los catalanes no forman un reino, pero tienen un rey, al que llaman así ('Senyor rei'), y no conde: el rey de Aragón. La Casa de Aragón es soberana en Cataluña y los súbditos catalanes, como los valencianos, baleares y aragoneses, la aclaman gritando su apellido, "Aragó, Aragó!" o "¡Aragón, Aragón!", el nombre dinástico, al modo en que en otros lugares se grita "York!", "Bourbon!" o "Stuart!" (Estuardo). Cataluña perteneció a los Aragón y a su Corona, no al reino de Aragón, aunque este tenía primacía jurídica en razón del origen y del rango: así, el soberano común se coronaba únicamente en Zaragoza y, como dejó escrito Pedro IV, Aragón era al mismo tiempo su 'nombre y título principal'. La comunidad autónoma de Cataluña carece de escudo propio y usa hoy como bandera el 'señal real' de la Casa de Aragón (de donde el nombre de senyera), las ‘barras’, que no se documentan antes de 1150.

Guillermo Fatás

El fascismo radical y fascismo fascista

Me remonto a un artículo que en su día escribió Pier Paolo Pasolini y en el que hablaba de la distinción entre el fascismo adjetivo y el fascismo sustantivo; en el mismo apuntaba que la distinción entre fascismos no puede hacerse de forma cronológica entre un fascismo fascista y un fascismo democristiano, sino entre un fascismo fascista y un fascismo radical.

En estas dos fórmulas -fascismo fascista y fascismo radical- encontramos al fascismo siendo sustantivo y siendo a su vez sustantivo y adjetivo, y la diferencia entre ambos resulta evidente.

Fascismo fascista hace referencia a un régimen político basado en el totalitarismo y el autoritarismo que se impuso en la Europa de entreguerras y cuyo líder -el fascismo precisa siempre de un líder- fue Mussolini, mientras que el fascismo radical se desprendió del útero que lo había alimentado ideológicamente y se impuso en las calles de todas las sociedades, y desde entonces, y hasta ahora, campa a sus anchas abofeteando e insultando y alcanzando cotas de locura solo semejantes a las impuestas por los verdugos que saciaban su odio con la sangre y el dolor de sus víctimas.

En estos días he visto el rostro del fascismo radical en bares y en plazas y en las calles de Valencia y en el miedo en los ojos de aquella mujer que buscaba con el diálogo aplacar la violencia de quien entiende que solo con los golpes se alcanza la gloria, que en su caso es solo el éxtasis que produce saberse el más violento, el más fuerte.

Cada día perdemos más y más cosas y perdemos la capacidad de emocionarnos, de
acariciarnos, de amarnos, de hablarnos. Y mientras en las calles se impone más y más el fascismo radical, en nuestros parlamentos la vida se ha detenido y los rostros son obsesivamente iguales a otros que ya estuvieron y las palabras escasean, porque ellos, los que debieran parlamentar, asemejan a pacientes internados en sus pequeños mundos enclaustrados, incapaces ya de dar respuestas.

En las calles los gritos se acentúan y en las grutas del poder ya no encontramos murciélagos huérfanos que buscan caricias, sino sombras de hombres sin discurso que deshojan margaritas cuyas hojas no tienen fin.

Ángela Labordeta

18.10.17

Crónica de las XX Jornadas de Manga en Zaragoza

CRÓNICA DE LAS XX y ÚLTIMAS JORNAICAS DE MANGA. ARAGONESXS: ESTHER ALBALÁ Y DARUMA

Pues sí, había ganas de volver a sentir nuestra ciudad. Septiembre fue pródigo en acontecimientos pre-pilaristas de los que llegan al corazón sin agobios multitudinarios.
El homenaje al Abuelo, el encuentro con Occitania y las Jornadas de Manga organizadas por Daruma en el Centro de Historias son mis jalones obligados. Este año, el primero se me ha pasado por estar pendiente de Cariñena y su día del vino.

Sin extenderme en las dos primeras, que tendrán otros rapsodas en nuestro blog, da pena pero es lógica la muerte por éxito de las Jornaícas de Manga que han reunido cada septiembre y desde hace 20 años a unos 4.000 jóvenes en el Centro de Historias.

Es impresionante la capacidad de movilización de los grupos manga de jóvenes aragonesas con gotas de Japón en la creación de coreografías j-pop. Abajo, tuve la oportunidad de disfrutar de la magnífica Makiko Sese y su espectáculo “Toriansee”, es una genial y transgresora  creadora japonesa invitada en estas últimas jornadas, cuyos espectáculos rezuman influencias de la tradición japonesa –importancia de las sombras, elementos de danza-origami, máscaras del teatro noh…- , pasadas por danza y música contemporánea –con movimientos de manos de Bali y el sur de Asia-  y el cabaret berlinés. Verdaderamente interesante.
En torno a una feria de juegos, a concursos de temática japonesa, a cosplay –lo buscáis, que no es el grupo este pop empalagoso…- y talleres y actos elevados… relacionados con la cultura japonesa más joven y vibrante tokiota pero también con guiños a la gastronomía y artes japonesas tradicionales…

No en vano, en muchas ocasiones, en la temática manga se vuelve a Kurosawa y a la época ninja y samurái bajo medieval japonesa.

La asociación Daruma y, entre todos, lo personalizo en mi querida Esther Albalá, han conseguido una ferieta única en España y posiblemente en Europa. Todo corazón. Todo participación de jóvenes que han encontrado en la cultura japonesa posiblemente un túnel para huir de la ramplonería del mercado de trabajo de nuestra ciudad y la falta de oportunidades para vivir un sueño urbano.

Luego está que la dimensión y población de Aragón en el mercado cultural y del ocio da para lo que da. Pero lo han intentado.

Ya tienen 40 años, ya piensan que deben dar un paso al costado porque han puesto la cultura joven japonesa en un estado de conocimiento y disfrute para la población joven zaragozana impresionante. Han generado asociacionismo que les dará el relevo.

Gracias por vuestro callado e importante trabajo. Gracias por haber dado este vehículo de expresión a tantos jóvenes y hacerles soñar. No todo es deporte ni jota, ni todos los jóvenes caben en la cocina con nitrógeno líquido. Os habéis comportado como pacientes hermanos mayores, les habéis escuchado llevando a las últimas consecuencias vuestro ocio propio personal.

El estilo eficiente, calmado y sonriente de Esther se me antoja crucial en todo este camino. Le auguro una brillante trayectoria como profesora de japonés en el Instituto de Idiomas.

Por cierto, con su dúo Kokeshi –que actuó el domingo por la mañana y que suena como “Ella Baila Sola”-, Esther ganó el concurso internacional convocado por la NHK para grupos no japoneses, interpretando una canción tradicional en dicho idioma y puso a Zaragoza en el mapa musical japonés. Felicidades por todas tus iniciativas.

25/09 Luis Iribarren.

Se nos incendia toda España

Los incendios provocados por la locura, venganza o por dinero estos días en el noroeste peninsular, han sembrado el pánico. Ayudados por una sequía incipiente y un calor impropio de la estación actual, la naturaleza habla y el género humano no la escucha.

Pero el humo de esa tragedia no ha bastado para esconder odios y enfrentamientos. Cataluña contra España, España contra Cataluña y Cataluña contra sí misma. En esta atmósfera tan cargada, todos perdemos, pero sin duda la más perjudicada es la comunidad vecina en esa división interna que le está llevando a un caos político y económico, por culpa de unos caudillos a caballo de un fanatismo trasnochado.

Mas ahora, con los dos Jordis en la prevención, excusa para que los secesionistas ya hablen de presos políticos como en el pasado y no de políticos presos como es el caso.

Mientras aquí, el crisol de la raza de España como canta la jota, no desaprovechamos la ocasión para reafirmar nuestro patriotismo. Balcones engalanados con banderas rojigualdas por doquier en lealtad a la madre patria. Pero nuestra fidelidad nunca ha tenido la misma correspondencia, y si otros territorios llamados históricos, pero mucho menos leales.

Que Aragón esté a la cola del Ministerio de Fomento en obra pública en los últimos diez años, o el último recorte de 100 millones de euros, tras haber rebajado previamente de los Presupuestos Generales del Estado otros tantos, a mí al menos no me deja indiferente.

Pero el Gobierno por ejemplo, no escatima presupuesto para seguir manteniendo el campo militar de San Gregorio, amenaza constante para la población cercana y el Medio Ambiente. Quizás el olvido y desagravio a mi tierra de este Gobierno de Rajoy y otros anteriores, pero siempre con mensajes de buenas palabras y promesas, quizás nos ha producido un efecto similar al Síndrome de Estocolmo.  

Para salir de este engaño, no hay más que entonar lo que canta Kase.O, y su “soy de Aragón, que soy de Aragón.”

Daniel Gallardo Marin