21.3.13

Desmantelan Aragón de modernidad, de ideas

La mediocridad de los gestores aragoneses llama al escándalo, si no fuera por que ni sirve para nada ni hay donde escandalizarse con valor para resolver. Los mediocres son más fuertes que el resto, pues son piezas muy bien colocadas además de ser muchos.

Estamos desmantelando aquello que se hizo en calidad, pensando en un territorio válido, moderno y capaz. Todo lo que suena a ser capaces como Aragón se rompe, para no dejar huellas de nuestras posibilidades como sociedad moderna libre de ataduras con Madrid.

Somos dependientes, nos tratan como a inválidos, nos quieren doblegados. Y lo curioso es que ni parecemos enterarnos ni -lo que es más grave- deseamos defendernos de los atropellos a los que no damos importancia alguna.

Zaragoza podría ser modelo de ciudad con tirón económico de calidad ante el reto del siglo XXI, pero la queremos volver a convertir en un gran pueblo con parques viejos, un río y una Virgen. El resto molesta, más si es cultura, investigación, Universidad o innovación. Los caminos explorados son varios, algunos abandonados, otros desmantelados, más de uno representando un bello edificio vacío. Zaragoza ya tiene mucho edificio bello, repleto de proyectos sin poner en marcha. Puede que seamos la ciudad del mundo mundial con más edificios maravillosos sin uso, con más ideas desmanteladas por habitante, del mundo mediocre. Somos la pera, pero podrida. No creemos en Zaragoza ni los zaragozanos.  

No hay que quejarse, hay que rebelarse. No hay que dar listas de heridas, hay que conocerlas sin nombrarlas y sufrir por ellas. Eso o irnos a vivir a otra ciudad, a otro territorio.