12.11.17

6 brochazos contra la despoblación en Aragón

La despoblación es un grave problema para la España interior entre la que se encuentra Aragón. Y ahora estamos viviendo un tiempo en el que parece que despertamos de la realidad negativa que supone para España que una enorme masa territorial esté despoblada. Y más cuando sabemos que no todo sirve para lograr revertir el problema, y que la solución pasa por repoblar. Algo muy complejo y mal entendido por parte de la sociedad.

Van surgiendo ideas y algunas son muy interesantes. 

Por ejemplo la de facilitar una Renta Básica a vecinos que vivan y trabajen en núcleos rurales con graves problemas de despoblación, y que se sometan a controles de sus actividades.

Sin duda hay que dotar de una discriminación positiva a las zonas rurales y no al revés. Y una de ellas es dotarlas de acceso de calidad a internet, para poder trabajar y comunicarse con facilidad y a un precio subvencionado.

Otra pata de las soluciones pasa por dotar de servicios completos de consumo y comercio a las localidades rurales menores. La idea de la empresa soriana La Exclusiva es perfecta, si le añadimos una facilidad para hacer negocio de su servicio mantenido en el tiempo.

Los pueblos no se mantienen con más piscinas, con nuevos frontones al aire libre ni con grandes pabellones deportivos. Hay que cambiar el concepto de ayuda, hacia soluciones más sociales, más de sociedad. Con más inteligencia social. No hay que defender a los pueblos para usos de los veraneantes de tres meses, sino para los habitantes de los 12 meses.

Turismo sí, pero turismo que no sea de paso fotográfico, que sea turismo de quedarse a ver. Turismo con contenido, con valor añadido sea gastronómico, cultural, histórico, folclórico o artístico. El turista que acuda a una localidad pequeña debe poder completar al menos entre 4 y 6 horas de entretenimiento. Hay que diseñar en cada lugar los métodos de atracción necesarios y válidos

Y hay que abrir, cuidar, mimar, reorientar los centros educativos de los núcleos pequeños. Una escuela cerrada es un pueblo abandonado. Las escuelas deben ser algo más que un centro para los más pequeños. Hay que dotarlos de clases para adultos, de bibliotecas, de centros para cursos de formación contínua, de centros expositivos, de lugares para el debate, de locales rotativos donde se den clases magistrales en diferentes localidades. Hay que ir más a los pueblos, a las escuelas, y llenarlas de contenidos variados.

Julio Puente
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